FUNDACION PADRE FANTINO
La
Fundación Padre Fantino,
es una entidad sin fines de lucro,
legalizada bajo el gobierno de los
Estados Unidos de América.
Todo
comenzó cuando en diciembre
del año 2000, el Padre Rafael
Delgado Suriel (P. Chelo)
decide fundar el convento de las
Hermanas Misioneras del Padre Fantino.
Además del convento, el P.
Chelo, siente un llamado muy especial
de parte del Señor en el
cual lo invita a formar una comunidad.
Esto como ha de esperarse es un
paso más comprometedor y
luego de muchas oraciones, ayunos,
sacrificios y muchos estudios, se
tomó la decisión de
fundar el convento que tanto deseaba
este humilde sacerdote.
En
diciembre de 2000, luego de superar
muchas pruebas y largas horas de
espera, el Señor nos estaba
dando la oportunidad de que en la
ciudad de La Vega, República
Dominicana, se diera inicio a los
trabajos y la construcción
de un convento para una nueva orden
bajo el nombre de Las Hermanas Misioneras
del Padre Fantino.
En
abril de 2001, el P. Chelo, recibe
la visita de su hermano Gavino Delgado
quien reside en los Estados Unidos.
EL Padre, le comentó a su
hermano, preocupación de
que a las nuevas aspirantes no se
les pudiera dar la alimentación
necesaria para estar en buenas condiciones
de salud, y así, poder ayudar
los demás.
Gavino,
que como siempre ha estado dispuesto
a ayudar sin condiciones al Padre
Chelo en los proyectos que a éste
el Señor le inspira, le dice
que está muy dispuesto a
colaborar en todo lo que se pueda.
Es entonces cuando estos dos hermanos
se ponen de acuerdo para juntos
buscar la forma más adecuada
de poder ayudar a este grupo de
muchachas para que no les faltara
el sustento de cada día,
en otras palabras "comida segura".
Luego
de esta reunión, Gavino le
propone al Padre Chelo, que hiciera
un viaje a los Estados Unidos y
mientras tanto Gavino trataría
de comunicarse con otros miembros
de su familia y algunos de sus hermanos.
A esta propuesta, el Padre le responde
afirmativamente, pero le advierte
que antes de tomar cualquier decisión,
primero debería comunicarse
con su Obispo Mons. Antonio Camilo
de quien consigue su aprobación
inmediata.
Gavino,
regresa muy entusiasmado a lo Estados
Unidos, y de inmediato le comenta
a su esposa Miguelina, sobre las
ideas y algunos de los planes sobre
los cuales el P. Chelo y el habían
conversado. A Miguelina, le pareció
que esto era una buena idea y ambos
decidieron comunicarle estas mismas
inquietudes a sus hermanos, cuñados,
amigos e incluso a los padres de
Miguelina quienes de inmediato le
expresaron su solidaridad y el deseo
de ayudar para esta obra que apenas
comenzaba.
Al
comunicarse Gavino con cada una
de las personas que se habían
escogido, les explica porque los
llamaba. Ya para mayo de 2001, todos
estuvieron de acuerdo de que la
primera reunión se llevaría
a cabo en el 47 Selleck St. Stamford
CT. 06902, residencia de Gavino
y su familia.
En esta reunión se acuerda
formar grupos de apoyo para ayudar
a esta joven congregación
de las Hermanas Misioneras Padre
Fantino. Este grupo no sólo
se comprometería a orar sino,
también a aportar según
sus posibilidades. Algunos se comprometieron
con $20 (dólares ) y otros
con $10.
Los
miembros de este primer grupo comenzaron
a correr la voz y de esta forma
tan maravillosa continuaron llegando
nuevas personas a nuestra comunidad.
Ya para junio de ese mismo año
(2001), recibimos la visita del
P. Chelo, quien de forma tímida
nos explicó el motivo de
su visita. No era de su agrada decirlo,
pero el Señor le estaba mostrando
los medios para continuar con esta
obra que no paraba en este joven
convento. El Señor nos tenía
grandes sorpresas y sobre todo para
el P. Chelo, a quien había
escogido para atender y cuidar esta
obra maravillosa.
Se
estaba tratando de extender estos
grupos por New York, New Jersey
y Boston y el 9 de junio de 2001,
un mes después de haber formado
el primer grupo de apoyo y deciden
aprovechar la visita del P. Chelo
para visitar la ciudad de Boston.
Nuestro contacto era la señora
Francisca Angeles, mujer muy de
Dios y muy allegada a la familia.
En Boston había un gran número
de personas y de este grupo, quedaron
registradas algunas 20.
Unos
meses después fuimos a Lorent
Mass, donde también formamos
otro grupo a cargo de María
Collado. Este grupo fue el que más
tarde nos ayudaría a escoger
el nombre que le pondríamos
a los Grupos De Apoyo, como fruto
de los proyectos que Dios había
inspirado en el P. Chelo. Ya hacía
un tiempo que Gavino se había
acercado a su párroco el
P. Leonardo, un hombre muy de Dios.
Gavino le comentaba de estos grupos,
pero no encontraban que nombre ponerle,
entonces el P. Leonardo le sugirió
que le pusieran Grupos de Apoyo
hasta que encontraran el nombre
apropiado.
En
junio de 2003, Gavino decidió
mudarse a la Florida. Al llegar
a la Florida, se comunica con María
Collado, quien ya se había
mudado a este Estado y entre ambos
deciden dar inicio a la formación
de un grupo en la Florida. También
Gavino recibe la visita de José
Polanco, cariñosamente Joselito,
hombre con mucho talento y además
muy allegado a la familia. Joselito
es también muy amigo del
P. Chelo, ellos fueron compañeros
de estudios en el colegio y en el
seminario. En esta visita de Joselito,
se estuvo hablando sobre los proyectos
y trabajos del P. Chelo.
Ya
unos meses antes, el P. Chelo, le
comunicaba a Gavino que se estaban
viendo forzados a abrir una casa
de niños porque el Señor
le estaba indicando el camino que
tenía que seguir. Así
que en enero de 2003, por primera
vez, abría sus puertas el
Hogar Del Niño Padre Fantino.
Es aquí en donde se hacen
presentes muchas de estas personas
para brindar sus servicios.
En
marzo de 2004, Gavino regresa con
toda su familia a Stamford Ct. y
entra en contacto con todos los
grupos y también con algunas
personas interesadas en ayudar para
la obra de los Niños. En
New Jersey estaban Fior y Luichy
Batista, como los llamamos desde
niños. Ellos son personas
que siempre han ayudado al Padre
desde su inicio en estos proyectos.
Pero este proyecto del orfelinato
nos exigía más y por
esta razón nos atrevimos
a hacerle otro acercamiento a estos
dos hermanos.
En
New York, estaba Joselito Polanco
y Rosa Acosta, ambos compañeros
de estudio del P. Chelo. Además
estaba Inés Domínguez,
persona incansable y deseosa de
trabajar y ayudar en las obras que
Dios a todos nos estaba mostrando.
Con
la unión de todos los que
Dios había escogido para
llevar a cabo la obra que el quería
realizar a través del Padre
y ayudado por todas estas personas,
ya había que pensar en algo
más serio. Fue entonces cuando
Gavino, siempre guiado por el Espíritu
Santo, se comunica con Joselito,
y le comenta sobre su inquietud.
Este habla con Rosa, Inés
y algunas personas incluyendo a
Livio de la Cruz, quien con sus
conocimientos, nos ayudaría
en todo sin condición.
El
14 de marzo de 2004, se realiza
la reunión oficial de la
Fundación Padre Fantino.
En esta primera reunión estaban
presente Gavino, Miguelina, Joselito
Polanco, Julita Nizzardo, Rosa Acosta,
Inés Domínguez, Livio
de la Cruz, Ana Sierra, Miguel Delgado,
Jeny Fajardo y Marcos Delgado. Es
en esta reunión donde comienzan
a prepararse los documentos para
la legalización de la Fundación
Padre Fantino. Además se
estaba trabajando en la realización
de una página de Internet
la cual estaba a cargo de Livio
de la Cruz. El mismo Livio, nos
estaría recomendando al Reverendo
Diácono Ernesto Núñez
para realizar los trámites
de la Fundación con las respectivas
agencias gubernamentales.
El
Diácono Ernesto, se interesó
mucho en nuestro trabajo y después
de haber tenido que resolver muchos
problemas, un año y cuatro
meses después, el gobierno
de los Estados Unidos nos daba el
visto bueno. Este ejército
de Cristo estaba logrando la legalización
de la Fundación Padre Fantino.
El
9 de septiembre de 2004, ya Livio
funcionaba con la página
de Internet y luego hace contacto
con Juan Carlos Beato para que éste
diseñara y alimentara esta
misma página. Juan Carlos,
joven entusiasta y siempre dispuesto
a ayudarnos, se pone a disposición
de la Fundación Padre Fantino.
Muy atentamente,
Comité
Organizador